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martes, 28 de mayo de 2013

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La Historia de Pepe
Su nombre era Srta Rodríguez. Mientras estuvo frente a su clase de quinto grado, el primer día de clases lo iniciaba siempre diciéndoles  a los niños una mentira. Como la mayor parte de los maestros, ella miraba a sus alumnos y les decía que a todos los quería por igual. Pero eso no era posible porque ahí, en la primera fila desparramada sobre su asiento estaba un niño llamado Pepe Sánchez. La señorita Rodríguez había observado a Pepe desde el año anterior y había notado que él no jugaba con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y constantemente necesitaba darse un baño.
Pepe comenzaba a ser un tanto desagradable. Llegó el momento que la señorita Rodríguez disfrutaba al marcar los trabajos de Pepe con una lapicera roja haciendo un gran X y colocando un cero muy llamativo en la parte superior de sus tareas.
En la escuela donde enseñaba la señorita Rodríguez, se le requería revisar el historial de cada niño. Ella dejó el de Pepe para el final. Cuando revisó su expediente, se llevó una gran sorpresa: la maestra de primer grado había escrito: "Pepe es un niño brillante con una sonrisa sin igual, hace su trabajo de manera muy limpia y es un placer tenerlo cerca". Su maestra de segundo grado escribió: "Pepe es excelente estudiante, se lleva  muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su mamá está muy enferma y el ambiente es su casa debe ser muy difícil". La maestra de tercero escribió: "su madre a muerto y ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente de su casa le afectará pronto si no se toman  ciertas medidas". Su maestra de cuarto escribió: "Pepe se encuentra atrasado con respecto a sus compañeros y no muestra interés en la escuela". Ahora la srta Rodríguez se daba cuenta del problema y estaba apenada con ella misma. Ella comenzó a sentirse peor cuando sus alumnos le llevaron los regalitos del día del maestro, envueltos con preciosos moños y papel brillante. Excepto el de Pepe. Su regalo estaba envuelto en una bolsa de papel. A la señorita le dió pánico abrir ese regalo en medio de los otros presentes. Algunos niños comenzaron a reír cuando ella vió que era un viejo brazalete y un frasco de perfume con un cuarto de contenido. Era el mejor regalo que le habían hecho en su vida profesional. Pepe se quedó ese día al final de la clase y le dijo: "señorita Rodríguez el día de hoy usted huele como solía oler mi mamá". Después de que el niño se fue ella lloró por lo menos una hora.
Desde ese día dejó de enseñarles tanta aritmética, a leer y a escribir. Comenzó a educar a los niños poniendo especial atención en Pepe. Conforme comenzó a trabajar con él, su cerebro comenzó a revivir. Mientras más lo apoyaba, él respondía más rápido, para el final del ciclo Pepe era uno de los niños más aplicados de la clase. Un año después ella encontró una nota debajo de su puerta, era de Pepe, que decía que ella había sido la mejor maestra de su vida. Seis años más tarde, recibió otra nota de Pepe escribiéndole que había entrado en la universidad y que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en su vida. Seis años más tarde recibió otra nota, pero ahora su nombre se había alargado ya que la carta está firmada por JOSE SANCHEZ, DOCTOR EN MEDICINAS.
Recibió otra carta contándole que su papá había muerto y que iba a casarse y que elegía a la señorita Rodríguez como su madrina de boda. Ella aceptó y llegó ese día usando el viejo brazalete y el perfume que Pepe recordaba que usó su mamá la última navidad que estuvo con él. Se dieron un gran abrazo y el Dr Sanchez le susurró al oído "Gracias señorita Rodríguez por creer en mí. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo puedo hacer la diferencia". La señorita con lágrimas en los ojos tomó aire y le dijo "Pepe te equivocas, tú fuiste el que me enseñó a mí que yo puedo hacer la diferencia. No sabía cómo educar hasta que te conocí...." 


1 comentario:

  1. Muy buen blog profe, quedo excelente. La felicito por sus ganas de seguir progresando. Saludos

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